Los días de lluvia, los chicos faltan porque no pueden acceder a la cuadra
El Jardín N° 1013, sin gas, asfalto ni esperanzas de mejoras
21/08/2012
Los padres y docentes del colegio de Antonio
Zinny y Recuero, al que asisten chicos de entre 3 y 5 años, se quejan
porque no tienen gas ni soporte eléctrico para instalar estufas. "No
creemos que esta situación cambie pronto", se lamentan.

El deterioro del Jardín de Infantes N° 1013, de Laferrere, se
remonta al año 2009, cuando pasó de ser una institución privada,
conformada también por colegio primario y secundario, a ser estatal.
"Hace cuatro años que no existe mantenimiento oficial, más de lo que
podemos hacer nosotros y los padres de alumnos que colaboran", cuentan
directivos del colegio, y agregan que desde la "estatización se separó
en tres instituciones distintas: Jardín, Primaria y Secundaria".
La
falta de gas no es el único problema. La entrada de electricidad no es
suficiente para poner en funcionamiento varios aparatos eléctricos,
como caloventores. "En pleno invierno, los chicos no se pueden sacar la
campera ni los guantes del frio que hace", cuenta Hernán Fernández,
papá de dos alumnos, quien asegura que en verano el calor es
insoportable. Aunque ya se hicieron mediciones y se presentaron dos
proyectos para dar gas al jardín y a los colegios primarios y
secundarios, la respuesta no llega y los padres y maestros comienzan a
impacientarse. "Nos dijeron que hasta el año que viene no tienen
presupuesto para poner gas en el Jardín, que esperemos", cuentan las
maestras, quienes prefieren resguardar su identidad.
Las
condiciones edilicias no mejoran el panorama. Las paredes tienen
humedad. Las ventanas de las aulas no se abren, o filtran agua y viento.
"Hace poco pudimos cambiar la de una sala, porque una madre nos la
donó y nos regaló también la mano de obra. De otra forma es imposible
avanzar, ni mejorar la situacion. Lo poco que logramos es porque lo
hacemos nosotras o porque nos ayudan los padres", cuenta una maestra del
Jardín.
Sin embargo, uno de los peores problemas que tienen los
alumnos y sus padres es el acceso: la calle Antonio Zinny. "Los dias
que llueve no viene casi nadie, es imposible llegar", cuenta Fernández.
Si bien existen los proyectos y vastos pedidos de asfalto, la falta de
presupuesto o el silencio son las repuestas que reciben a diario los
directivos de la intitución. "Nosotras venimos porque es nuestro
trabajo, pero con las calles así, entiendo que los padres no quieran
traer a sus hijos", cuenta otra de las maestras. El Jardín, a dos
cuadras de la vía asfaltada más próxima, se convierte en una isla los
días de lluvia. Si las precipitaciones duran varias horas, las aulas
corren la misma suerte: el agua se filtra por debajo de las puertas y
las maestras tienen que limpiar y secar los pisos antes de que lleguen
los alumnos.
Durante la visita de
lamatanza.clarin.com,
una inspectora se presentó ante los padres del colegio y, ante los
reclamos de refacciones, les pidió que "vayan personalmente al Consejo
Escolar una vez cada diez días, por lo menos cinco padres, para que
atiendan el pedido".
Tanto el Jardín N° 1013, como la Escuela
Primaria N° 213 y la Secundiaria N° 57, sigue en las mismas
condiciones desde hace cuatro años. "No creemos que esta situación
cambie pronto", dicen los docentes. Por el momento, directivos,
maestros y padres siguen pidiendo y reclamando por una intraestructura
digna.